Al comenzar el año nuevo, muchos de nosotros celebramos y llevamos a cabo acciones basadas en tradiciones, creencias o supersticiones.

Tal parece que el tribalismo de las antiguas civilizaciones sigue vigente dentro de la mayoría de los seres humanos.

Una de las creencias más interesantes en Estados Unidos es que los primeros doce días de enero definirán cada uno de los meses del año.  Por ejemplo, si el día primero te la pasaste descansando y recuperando de la fiesta de fin de año, tu enero completo será de descanso y sin logros.  Si el segundo día despiertas y lo llenas de actividades productivas, así será tu febrero.  Continúa hasta completar los doce días. 

La creencia es interesante, pues crea conciencia sobre nuestras actividades y nuestros esfuerzos para salir adelante, mientras al mismo tiempo nos guía a establecer un mapa de efectividad y éxito para el resto del año.

Otra de las actividades un tanto psicoanalítica, es la de barrer hacia afuera de la casa la última noche del año, pues ello implica al tiempo de hacerlo, repasar y analizar lo negativo del año que termina, y forja a plantear nuevas metas y resoluciones para el entrante y, muchas veces, para el resto de la vida.  Muchas personas, al barrer “lo malo” hacia afuera, también buscan la determinación para empezar un nuevo capítulo.

Las acciones para la buena suerte son divertidas y básicamente automáticas, ya que no requieren de un análisis profundo. 

Una de las más comunes en ciertos países, es la de brindar con champaña y comer frijoles negros. 

También comer doce uvas.  En Estonia es tradicional comer 7, 9 o 12 el último día del año, dejando un poco de comida en el plato para los espíritus de los antepasados que visitan la casa ese día. 

Los escoceses hacen el “primer ofertorio” al regalar pan, un moño negro y whiskey a sus vecinos, el primer día o la primera semana del año. 

Por supuesto, no puede faltar el ponerse prendas íntimas de color rojo para la buena suerte en el amor, color dorado para encontrar riqueza y el blanco para la paz. 

En Colombia y otros países latinoamericanos, para viajar más seguido, las personas empacan una maleta y la cargan el último día del año, o dan una vuelta a la manzana con ella, desgraciadamente, muchas de estas personas sólo harán ese viaje alrededor de la manzana, ya que obviamente, es una superstición. 

Lo positivo de todas estas creencias, es que son divertidas.

Un poco más basada en las ciencias ocultas, en el Ecuador, en un terreno con amplio espacio, se quema un espantapájaros relleno de periódicos, para ahuyentar la negatividad para el año nuevo.

La opción más común y lógica en nuestra civilización a nivel mundial, es la de escribir propósitos para el año nuevo. 

Esta tradición es una actividad consciente y de alto poder de efectividad, pues nos obliga a analizar a fondo lo que funcionó o no funcionó el año anterior y trazar un mapa de  acciones a tomar. Esta lista se convierte en una guía o recordatorio para el resto del año y se recomienda estar visible.

Como sea que estés planeando tu año nuevo, es verdad que la buena suerte, el momento adecuado, el estar preparados para el éxito y la buena planificación juegan un papel importante. 

¡Los mejores deseos para un feliz y exitoso año nuevo! 

Jose Rosario
Jose Rosario

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