El autosabotaje es un tema que nos atañe a todos.

Todos hemos sido víctimas de nosotros mismos y nos hemos puesto “el pie” en muchas áreas de nuestra vida. 

El autosabotaje está presente detrás de esa dieta que nunca puedes seguir; o detrás de esa relación que terminó como de costumbre, tu haciendo todo por el ser querido y la otra persona abusando; o tu enojado por sentirte controlado a la manera de un disco rayado en varias relaciones; o llegando tarde a la entrevista que tanto te importaba; hasta chocando tu auto que con tanto trabajo compraste, el día después de que lo sacaste de la agencia. 

Y es que, ¿Que afán de hacernos la vida complicada y vivir en la prisa, el desorden y el caos por nuestras elecciones autosaboteadoras?, pero ¿Qué hay detrás del autosabotaje? ¿Será que hay algún beneficio secundario? ¿Podemos dejar de sabotearnos? ¿Cómo desactivar al terrorista interior? Entendamos juntos este fenómeno tan profundo.

Hay comportamientos en nuestra vida que no entendemos y que al juzgar por los resultados podríamos decir que fueron elegidos por una parte enemiga interior, algo sumamente autodestructivo y que no nos quiere ni tantito, ¿Quién toma el control cuando menos lo esperamos?

Reflexionemos ¿Cuáles han sido o son los sabotajes de tu vida? 

Las típicas áreas de Autosabotaje son:

El peso. 

-Empezar la dieta y descubrirte sentada en las quesadillas de la esquina, ¡claro! Ya que te las comiste. 

-Bajar de Peso y después de un tiempo recuperar el peso perdido.

-Te convences que ni lo necesitas, que eso de las dietas no es lo tuyo.

-Comes a escondidas, como si haciéndolo la báscula no se fuera a enterar.

-Vives en el “bendito lunes de la esperanza”. Ahora sí, el lunes empiezo a dieta.

Las finanzas.

-Compras cosas que ni necesitas, pero en el momento sientes que sí.

-Vas de compras, cuando tienes cosas por pagar o elegiste hacer un ahorro.

-Gastas todo tu dinero y nunca sabes en qué.

-Te endeudas con tus tarjetas de crédito y los intereses “te matan”.

-Siempre dejas al último minuto tus pagos, con las consecuencias negativas, como el pago de intereses. 

La pareja

-No puedes dejar de tener comportamientos indeseables como celar, controlar, evadirte, no comprometerte y padeces el mal del disco rayado, (la misma cantaleta todo el tiempo).

-Tienes necesidad de una relación pero en el fondo temes ser lastimado y ese miedo actúa.

-Te cuesta confiar y saberte merecedora de ser amada.

-Te sientes una niña o niño necesitado y haces o dices cosas que terminan afectando la relación, como hacer un berrinche porque no te llamó o no quiso verte.

-Te saturas de trabajo y no tienes tiempo y energía para estar con tu pareja.

-Empiezas a hacer eso que sabes que le molesta o le duele.

El trabajo

-Postergas y dejas para después y no concretas tu trabajo.

-Eres olvidadizo y desordenado.

-Contestas mal cuando te preguntan, te quejas de tu jefe y tu trabajo siempre.

-Estas a punto de un ascenso o una venta y algo pasa que se viene abajo, esto te pasa siempre.  

-Tus actitudes parecen que gritan, “córranme” 

-Le tienes miedo al éxito y cuando empiezas a crecer empiezas a sabotearte.

¿Quién está detrás de Nuestro Autosabotaje?

Todos tenemos estados infantiles e irracionales que conforman nuestra personalidad, tenemos diversas partes que actúan de manera instintiva, defensiva, irracional y emocional. 

Conocer que parte de nuestro interior nos está metiendo el pie y cuál es su función es un aspecto fundamental para desactivar el código del autosabotaje.

LOS 3 SOBOTEADORES DE LA PERSONALIDAD SON:

El Saboteador Rebelde: 

Todos tenemos un yo rebelde en mayor o menor medida, es una parte de nuestra personalidad que se desarrolló en base a experiencias que nos han lastimado en el pasado y es tan grande como nuestro miedo o nuestra necesidad de protegernos. Actúa como un adolescente eterno que va contra las reglas y que no le gustan los limites. Es muy típico que las personas muy controladoras o que no confían, tengan un “yo rebelde” muy fuerte como una necesidad de protección. Cuando es el “yo rebelde” el que gobierna todo lo que implique límites, vulnerabilidad, soltar, confiar. Es como hablar en chino. 

El “yo rebelde” aborrece la autoridad, les molesta que les digan lo que tienen que hacer, odia hacer planes y estructurar la vida, esta parte de nuestra personalidad quiere hacer lo que le gusta y no lo que debe, es impulsivo y busca siempre salirse con la suya. 

Es inteligente para argumentar. 

Su objetivo es conservar los hábitos de defensa y mantenerse en la zona de confort y hará todo lo posible por convencerte que esa dieta no es para ti o que confiar en una pareja es cosa de mentes débiles. 

Su sabotaje está lleno de argumentos del porqué no deberías salir de lo conocido.  

El saboteador Sumiso:

Todos tenemos también un yo sumiso que de manera positiva nos hace sensibles, flexibles en ciertas circunstancias y nos da capacidad de vínculo; pero cuando esta parte tiene mucho poder en nosotros se vuelve negativa y nos hace una persona pasiva y sin recursos para la acción. Permisiva en los abusos de los demás, ya que quiere ser bueno y no sabe decir que NO. 

Busca ser todo lo que los demás esperan de él, por su necesidad de aceptación y su miedo al abandono. 

El sabotaje es su incapacidad para sentirse fuerte y tener logros, su dependencia en las relaciones de pareja,  su actitud de víctima ante la vida y su incapacidad para asumir la responsabilidad de su vida. 

Se sabotea sintiéndose débil y confundido casi siempre. 

No sabe conquistar sus propias metas, salir de ese trabajo, terminar con esa relación violenta, decir y hacer lo que en realidad siente, piensa y necesita. Es un niño o niña que está esperando que venga papá, mamá o sustituto de ambos en el presente, le resuelva la vida y lo lleve a donde necesita estar. 

El saboteador Crítico:

Es nuestra parte estructurada, que nos hace cumplir con nuestras responsabilidades y buscar hacer las cosas lo mejor posible. 

Es perfeccionista, ama el orden, necesita límites, estructura y está enfocada en los “debes” y en los “tienes”. 

Es positiva y muy necesaria pero cuando esta parte controla nuestra vida, nos volvemos acartonados y rígidos. 

Esta parte de nuestra personalidad suele desarrollarse con padres o personas que fueron muy duros, rígidos y críticos. Como una forma de lealtad con nuestros padres, integramos sus voces en nosotros mismos para escuchar sus enseñanzas, prejuicios, críticas y formas de ver la vida. 

Cuando tenemos un “yo crítico” en equilibrio, podemos hacer trabajos de perfección, ser muy eficaces y tener una gran capacidad de orden; pero cuando esta parte gobierna nuestra vida, nos sabotea por el alto nivel de exigencia y rigidez con la que vivimos. 

Imagina que se convierte en un verdugo en nuestro interior que considera que no merecemos descanso, que nunca hacemos las cosas lo suficientemente bien y que todo en la vida es deber.   

El sabotaje del “yo crítico” al estar tan saturados y exigidos, nuestro verdadero “yo” se cansa del verdugo y empieza a hacer cosas totalmente fuera de control, como comer como si no hubiera un mañana o ir al casino y gastar toda tu quincena, irse de compras compulsivas, o ponerte la borrachera de tu vida, todas actividades compulsivas y fuera de control que rayan en la estupidez. 

Todos tenemos algunas o varias cosas en nuestra vida, que por diferentes motivos no hemos podido lograr, eso es muy frustrante y nos genera inseguridad en nosotros mismos sin embargo todas esas partes que aún se resisten al cambio, están cumpliendo una función y no están listas o necesitamos entenderlas y acompañarlas para el cambio. 

Superar el autosabotaje es una tarea de mirarnos, conocernos y acompañarnos. 

No importa que nos parezca irracional nuestro miedo o nuestro control, es darnos lo que necesitamos en el liderazgo de nuestro “yo” más inteligente que es nuestro adulto consciente.

Continuara….

 

Anamar Orihuela

More info…